¿Con qué fotografía ilustrar el producto que estás vendiendo en la web? Es una pregunta muy simple pero de vital importancia. Sabemos que una buena imagen es indispensable para vender a través de un medio intangible como Internet pero pocas veces nos detenemos a pensar en esta cuestión.

Lo más habitual es poner el producto sobre un fondo blanco, tomarle fotografías desde 2 o 3 ángulos diferentes y problema resuelto. Sin embargo, el marketing se trata de contar historias y la combinación producto-fondo blanco no nos dice mucho salvo honrosas excepciones, como Apple donde el minimalismo es parte de la identidad de la empresa.

Christian Holst aborda el tema en su blog y propone pensar en 7 categorías de imágenes para mostrar un producto.

1. Imágenes de Compatibilidad

Los usuarios que compran por Internet suelen ser bastante detallistas y les gusta conocer los detalles técnicos de los productos. En lugar una larga lista de jerga específica una simple imagen mostrando las posibilidades del producto vale por mil palabras. Por ejemplo, los tipos de conectores disponibles, los controles que ofrece, oel nombre completo con la referencia del tipo de model y submodelo.

2. Imágenes de estilo de vida


Si el diseño es más importante que la configuración técnica del producto lo mejor es mostrarlo dentro de un contexto de uso que muestre su valor. Un TV utradelgado luce bastante mejor puesto en un living bien decorado que una vista lateral mostrando su grosor. El recursos se utiliza bastane en publicidad y catálgos impresor pero poco en las tiendas online.

3. Imágenes de los usuarios

Tener un negocio con 300 artículos y fotografíarlos uno por uno puede ser bastante costoso. Una alternativa es solicitar a los clientes que suban sus propias imágenes y otorgarles alguna recompensa por ello. Es de esperar que las imágenes no tengan calidad profesional, pero algunas veces es más importante el toque personal y que los usuarios sepan que se trata de fotografías originales sin pasar por un editor de imágenes.

4. Texturas

Es un recurso particularmente interesante cuando se ofrecen productos donde la calidad no se percibe en un simple golpe de vista. Por ejemplo, la ropa. Un plano detalle de un par de zapatillas para ver la trama de la tela y la calidad de la terminación es mucho más interesante que un modelo corriendo por una avenida.

5. Tamaños y proporciones

El principal problema de mostrar elementos aislados es que no tenemos un punto de referencia para saber cómo son en realidad. Es especialmente interesante en pequeñas piezas, gadgets tecnológicos y objetos de uso cotidiano que pueden tener un tamaño variable. Se pueden utilizar como referencia objetos fácilmente reconocibles: una moneda, un dedo, la palma de la mano o una mochila llena de productos.

6. Imágenes inspiradoras

Otro recurso para salir de los lugares comunes es hacer imágenes donde el producto se muestre en un contexto creativo, original o inspirador para el posible comprador. Un lector de ebook sostenido con una mano por un chico que espera el tren apoyado contra una pared o un minicomponente para reproducir música ubicado sobre la arena de la playa son imágenes diferentes. Evocan contextos de uso que nos remiten a sensaciones de bienestar o confort. Y es bastante más sugestivo que la clásica foto del chico sosteniendo un ebook sentado en un escritorio o ula foto del minicomponente sobre un estante.

7. Imágenes animadas

No hablamos realmente de imágenes animadas sino de aquellas que evocan movimiento o acción. Una ciclista paseando con su bicicleta por la ciudad delante de un fondo borroso,un futbolista dejando atrás a un defensor y listo para patear al arco o un caballo galopando sobre un bosque esfumado. Las acciones favorecen una conexión más profunda con el espectador porque, en cierta medida, lo obligan a proyectar el resultado del movimiento que está observando.

Vía baymard.com

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