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No es una nueva versión de su suite, es un cambio de paradigma. Adobe Creative Cloud (CC) acaba de lanzarse con renovadas versiones de su software más popular:  

  • Photoshop CC para la edición y composición de imágenes,.
  • Illustrator CC para ilustraciones y gráficos vectoriales.
  • InDesign CC para diseño, composición y publicación de páginas
  • Dreamweaver CC para sitios web, diseño de aplicaciones y codificación.
  • After Effects CC para efectos visuales cinematográficos y gráficos animados.
  • Premiere Pro CC para producción y edición de vídeo.
  • Adobe Muse CC para diseño de sitios web sin escribir código.

Y el cambio fundamental no pasa por nuevas herramientas, renovación de la interfaz o mejores funcionalidades. Creative Cloud entierra la idea de que se puede seguir vendiendo software en una caja y propone un modelo de suscripción. Esto es, un modelo de licenciamiento donde se paga un monto fijo -por mes o por año- para usar una o todas las aplicaciones de la suite.

Mitos y verdades de Creative Cloud

¿Significa esto que ejecutaremos Photoshop en la ventana del navegador? No, sigue siendo un programa de escritorio básicamente. 

¿Habrá que estar conectado permanentemente a Internet para emplear un programa de Adobe? Para la mayor parte de las funciones, no. Solo hay que validar la licencia cada 30 días.

¿Se borran mis archivos si cancelo una licencia? No, se pueden seguir abriendo con versiones anteriores de la Creative Suite o con Creative Cloud si se reanuda la licencia.

¿El software se actualizará compulsivamente a la última versión? No, es opcional.

¿Y cuál es el cambio, entonces? Básicamente, que el software no te lo venden sino que lo alquilás. La principal ventaja es bastante clara: para tener acceso a la suite más completa para trabajo en diseño gráfico, diseño web y producción audiovisual solo hay que pagar unos USD $50 al mes. Bastante accesible para cualquier profesional que haga del diseño su trabajo.

Y la desventaja también es bastante obvia: como ocurre con la luz o el teléfono, el mes que no pagamos nuestras cuentas nos cortan el servicio. Los archivos seguirán estando allí, podremos verlos con versiones anteriores de nuestros programa o de forma ilegal. Pero nada se borrará ni Adobe tendrá derechos sobre nuestras creaciones.

Además,  los suscriptores de Creative Cloud contarán con 20GB para almacenar archivos en la nube y así poder sincronizar sus trabajos con diferentes dispositivos. Incluso, al estilo Dropbox, podrán enviar links para mostrar el trabajo a un cliente sin necesidad de que este esté suscripto.

Las críticas

En un principio este modelo recibió bastante críticas por parte de los usuarios. Especialmente, porque si consideramos que Adobe renueva su suite cada 2 años al final terminamos pagando casi lo mismo por una serie de programas cuya licencia es provisoria. Hagamos cuentas: USD $50 multiplicado por 24 meses es igual a USD $1200. Adobe CS6 cuesta hoy USD $1300 pero la licencia es perpetua. Es decir, a largo plazo Creative Cloud es más caro.

Otra crítica es que Creative Cloud no es una opción, es la única posibilidad para seguir utilizando las últimas versiones de la suite de Adobe. Para los más reacios se sigue comercializando -por ahora- CS6, pero no habrá nuevas versiones.

Otro interrogante son los precios ¿Qué pasa si Adobe decide aumentar su tarifa de suscripción? La oferta es atractiva hoy, pero si los precios suben representa un gasto fijo de importante que termina por afectar a los freelancers o pequeños estudios.

Y finalmente la gran pregunta que nos hacemos todos. Si por alguna razón los servidores de Adobe dejan de funcionar, ¿qué hacemos? ¿Cómo seguimos haciendo nuestro trabajo?

Sin embargo, estas preguntas que hacen varios especialistas no están afectando a los usuarios. Creative Cloud ya pasó las 700.000 suscripciones.

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