Si unos días atrás comentaba cómo funcionan los sitios con cupones de descuento, es bueno ver que otros modelos de negocios clásicos siguen funcionando en Internet cuando el valor no reside en la originalidad sino en la confianza de que todo saldrá tal el usuario lo espera.

PriceMinister es un buen ejemplo. Este portal de compras con online con base en Europa funciona como intermediario entre compradores y vendedores. Los primeros, buscan fundamentalmente un precio con descuento y la garantía que el producto sea efectivamente entregado y corresponda con la descripción que se publicitó. Los segundos, un gran canal de ventas: más de 10 millones de clientes potenciales a los que de otra manera les sería muy costoso llegar.

Con esta receta que suena bastante simple –actuar como intermediario de confianza en un proceso de compra y venta- ha logrado crecer hasta posicionar como el segundo sitio de venta online en Francia y proyectar sus operaciones al mercado europeo con una fuerte presencia en España también.

Con 138 millones de artículos en venta, las estrellas son los libros, CDs  y DVDs. Sin embargo, el portal se está reorientando para darle más relevancia a productos de mayor relevancia a la venta de hardware y se pueden encontrar ofertas interensantes en notebook -especialmente en la línea Acer Aspire, por ejemplo-y disco duro externo , entre otros.

El mecanismo de funcionamiento sigue una secuencia perfectamente lógica . El vendedor pone un producto a la venta con un precio deseado, el comprador lo encuentra –ya sea en el buscador, recorriendo las categorías o viendo un anuncio en el propio sitio- y realiza la transacción en el propio portal. Luego, el vendedor envío y el producto y cuando el comprador confirma la recepción se libera el pago. Es decir, que ante una eventualidad el comprador puede anular la operación y recuperar el dinero sin riesgo.

No es por cierto el único en PriceMinister en ofrecer este tipo de intermediación para la compra. eBay y Mercado Libre realizan algo similar, con la diferencia que en sus orígenes era muy fuerte la idea de subasta. Algo que finalmente ha ido perdiendo fuerza porque el comprador quiere saber con certeza el precio final de sus productos y comprar entre distintos sitios.

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