Ya no está. Apple se queda sin uno de los hombres más influyentes en el mundo de la tecnología. Steve Jobs anunció ayer que deja la empresa sin especificar los motivos, aunque todos los rumores apuntan nuevamente a su salud.

Probablemente Jobs haya sido el CEO más influyente de una empresa tecnológica. Fundó Apple con la visionaria idea de producir computadoras personales que fuesen realmente útiles y fáciles de usar. Podría decirse que son dos caras de la misma moneda: mientras más complejo es un dispositivo menos útil es para al gran público.

Jobs logró transformar una caja plástica llena de circuitos en un objeto de culto. Convirtió a los usuarios en fans 25 años antes que existiera Facebook. Y cuando la empresa estaba a la deriva y Microsoft llegó a comprar acciones para mantenerla a flote volvió y cambio radicalmente la visión de lo que debe ser un dispositivo tecnológico.

Jobs redefinió la manera en que escuchamos música, pensó un teléfono móvil verdaderamente inteligente y creó un segmento de mercado con el lanzamiento del iPad. Vic Gundotra, ex empleado de Apple y ahora detrás del Google+, cuenta una anécdota que pinta de cuerpo entero a Jobs: recibió una llamada urgente un domingo que no pudo contestar porque estaba en una ceremonia religiosa. Al finalizar, devuelve el llamado y era Jobs preocupado porque el logo de Google del iPhone no mostraba correctamente el gradiente amarillo en la segunda O.

Ese nivel de detalle tiene su contrapartida en la simpleza para transmitir ideas. “Quiero un dispositivo para llevar mil canciones en mi bolsillo. Quiero que sea tan sencillo que hasta mi madre pueda usarlo.  Quiero que lo hagan en 8 meses», le dijo a su equipo cuando proyectaba el iPod.

Pero la mejor creación de Jobs no es ningún dispositivo sino la misma Apple. No es el producto sino el proceso. Una combinación precisa de innovación y perfección técnica donde los productos se piensan para una experiencia multisensorial: placer al tacto, perfección visual, simpleza conceptual y la tecnología puesta al servicio de la experiencia de uso.

El reto de Apple será sobreponerse a la salida de Jobs. No ahora, porque la estrategia del corto y mediano plazo está definida. El desafío para Apple es seguir construyendo el futuro.

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