Facebook anunció formalmente la compra de WhatsApp por 16.0000 millones de dólares de los cuales pagará 4.000 millones en efectivo y otros 12.000 millones en acciones de la compañía. Además, los fundadores y actuales empleados de la empresa recibirán 3.000 millones en restricted stock units, es decir, acciones que podrán rescatar si permanecen en la compañía por al menos 4 años más.

Detrás de estos números que parecen desproporcionados hay razones de peso para explicar esta adquisición y el futuro de esta alianza.

  1. Usuarios. Está claro que la estrategia de crecimiento de Facebook pasa por los dispositivos móviles. Hace tiempo que viene trabajando en su propia herramienta, Facebook Messenger, que es bastante buena pero no tiene ni por asomo el mismo nivel de presencia en la vida cotidiana que los mensajes de texto. WhatsApp tiene 450 millones de usuarios activos en todo el mundo y ha logrado algo muy difícil: no le salieron clones locales. En Estados Unidos, Argentina, Polonia o Sudáfrica el sustituto “natural” al servicio de texto de las operadoras telefónicas es WhatsApp.
  2. Crecimiento. WhatsApp llegó a los 420 millones de usuarios en apenas 4 años y suma 1 millón de nuevos usuarios por día. Esto es 8 veces el número de usuarios que consiguieron Skype y Twitter en el mismo tiempo. También multiplica por, 3,5 la cantidad de usuarios de Gmail y por 2,8 el total de personas que usan Facebook. El siguiente gráfico muestra claramente su crecimiento.

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  3. Eficiencia. WhatsApp funciona con apenas 32 ingenieros y el volumen de datos que maneja es prácticamente igual al tráfico global de mensajes que realizan las telefónicas por SMS. Ninguna empresa tecnológica puede presumir de hacer tanto con un equipo tan chico. Además, por política de sus fundadores jamás contrataron a especialistas en relaciones públicas, marketing y no invierten en publicidad. Su crecimiento se basa en la propia conexión que el producto establece con los usuarios usando una premisa muy simple: comunicar a la gente a través de mensajes de texto.
  4. Independencia. Jan Koum, uno de los creadores de WhatsApp, lo dijo claramente: no habrá cambios para los usuarios. WhatsApp seguirá siendo una aplicación independiente con marca propia ya que no compite con Facebook directamentetodo lo contrario: le permite crecer en un nicho donde su presencia no era tan fuerte.  De hecho, seguirán adelante con el mismo equipo de trabajo y Koum se sumará al directorio de Facebook.
  5. Visión. WhatsApp tiene en claro lo que quiere ser: un servicio de mensajería para teléfonos móviles multiplataforma. Eso le permitió desbancar a Blackberry (lanzó sus servicio de mensajería para Android y iOS demasiado tarde) y obliga a sus competidores a diferenciarse con agregados que no siempre son del gusto de los usuarios. Además, cuenta la leyenda que debajo del escritorio de su fundador se encuentra una nota con las tres premisas que tenía en mente a la hora de lanzar la aplicación: sin avisos, sin juegos, sin extras.
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